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Apple Watch ¿vale la pena?

A estas alturas has tenido que leer una decena de reseñas sobre el nuevo reloj de Apple. Que si es un producto con un objetivo desenfocado, que hace muy bien lo poco que sabe hacer, caro, precioso, con muchas características ausentes, un muy buen complemento del iPhone, inservible por sí solo…

Apple Watch en la oscuridad

 

Ya había leído muchos de esos artículos. Todos hablaban maravillas del Apple Watch, sin dejar ni uno solo de ellos algunos ‘peros’ nada despreciables. Ahora bien, después de una semana con él, ¿son preocupantes esos peros?, ¿son reales siquiera?, ¿sirve acaso el reloj para algo?, ¿vale lo que cuesta?, si pudiera volver al día en que lo compré, ¿volvería a pagar por él?

Una semana con el Apple Watch

Quizá pueda parecer un poco precipitado analizar un dispositivo así, con tan solo siete días de uso, y dar una sentencia firme sobre lo que es y lo que no es, pero visto el rápido crecimiento que está teniendo, con su siguiente versión ya a la vista, no es mi intención juzgar el producto como tal, sino analizar qué usos le he ido dando yo a lo largo de diferentes momentos del día, y de paso de qué manera he notado su presencia.

Apps del Apple Watch

 

¡Buenos días!

El Apple Watch es un producto que ha sido diseñado para llevarlo todo el día en tu muñeca, no metido en un bolsillo; pero, ¿en qué momento del día puedes empezar a darle un uso real? ¿Es algo tan íntimo que lo enciendes antes de tocar el teléfono?

En mi caso personal, no he sentido la necesidad de ponerme el reloj en la muñeca hasta instantes antes de salir de casa. Ver la hora y la temperatura exterior es para lo que lo he utilizado de forma intuitiva a esta primera hora del día. Nada revolucionario. Quizá tener a mano el reproductor de música, en mi muñeca, es el hábito que más me costaría quitarme a estas alturas.

App de música

Pero puede ser de utilidad algo antes si lo usas como despertador. Yo en un principio sí puse la alarma, pero al cabo de dos días la quité. El Apple Watch está sobre la mesita de noche, cargándose, no en mi muñeca, junto al iPhone. El mero hecho de tener uno hace que éste —y no el reloj— sea quien se encargue de despertarme. Sí que es verdad que la alarma del reloj tiene un sonido suave e incluso agradable, pero no va a sustituir a mi iPhone para esto, al menos de momento. Quizá para levantarse de una siesta…

Durante la mañana…

Normalmente no presto especial interés al teléfono mientras estoy haciendo cosas más importantes, pero sí que echo un ojo a las notificaciones, aunque sea de soslayo. Con el Apple Watch, todas las que pasan por el iPhone se silencian y se transforman en un sutil toque en la muñeca. Simplemente girándola miro qué ha ocurrido, y, cuando vuelvo la mirada de nuevo hacia lo que estaba haciendo, la pantalla del reloj se apaga como si no hubiera ocurrido nada. Teniendo en cuenta que no recibo muchas notificaciones, no me parece molesto, sino todo lo contrario: puedo saber qué tipo de notificaciones recibo, y tras un rápido vistazo, ignorarlas, sin levantar las manos del teclado. Es rápido, y puedo hacerme una idea de qué ocurre igualmente sin distraerme. Pero sí, si recibes muchas notificaciones a todas horas, tienes tres opciones: o te lo quitas, o eliminas apps que no te interesan, o lo pones en modo ’No molestar’, que de paso lo habilita en el iPhone por defecto.

La app de actividad felicitando por haberte levanto un minuto en una hora

Una cosa que sí me ha parecido curiosa es la monitorización de la actividad diaria. Cada hora, el reloj te da un toquecito para decirte que tienes que levantar el culo de la silla al menos durante un minuto. A decir verdad, la mayoría de las veces, no le hago ningún caso, y me quedo donde estoy, pero tampoco me he animado a desactivarla porque no me disgusta que me recuerden que quizá sea un buen momento para estirar las piernas y levantar la cabeza del monitor. No es tanto una cuestión física sino mental.

Fuera de la oficina

Esta es la franja en la que más tiempo he dedicado a interactuar con el reloj, de vuelta a casa y durante algunas actividades diarias.

Contestar mensajes en el reloj es, ciertamente, algo muy puntual. Si necesitas mantener una conversación, claramente no es cómodo del todo, pero funciona muy bien: el dictado es muy preciso y no requiere apenas interacción para enviar el mensaje.

Sí que me molesta que no puedas elegir el idioma de respuesta, porque en mi caso, suelo tener el lenguaje configurado en inglés en todos mis dispositivos, así que para poder contestar tuve que cambiar el idioma del reloj al español, porque el micrófono no permite hacerlo bajo demanda, y como apenas me comunico en inglés… Aun así, tengo que admitir que se me hace un tanto raro hablar al reloj en medio de la calle, a lo Michael Knight. No niego que —en parte— mi emoción por hacerme con él venía de haber visto un centenar de veces el Coche Fantástico de crío; pero nada, que es una chulada con la que francamente me siento raro.

Lo mismo se aplica a Siri. Yo voy con los cascos enchufados al iPhone, así que, si ya me parece incómodo hablarle a Siri en mitad de la calle con ellos, hacerlo con la muñeca a la altura de la boca es… ¡es chulísimo!, pero de verdad que no estoy preparado para ello.

Y te preguntarás, ¿no hay nada que pueda hacer de forma activa con él? ¿Solo sirve para responder, no para iniciar actividades?

El hecho de que esté tan “a mano” —nunca mejor dicho— hace que puedas utilizarlo como si formara parte de tu cuerpo, y eso se resume en que, si de las tareas que realizas a lo largo del día, hay alguna que ya sea por vagancia o incomodidad, te resulta un incordio por obligarte a tener que hacer otras teniendo las manos ocupadas o sucias: como por tener que llevar el móvil en el bolsillo, sacarlo, meterlo, etc; en este tipo de casos, el Apple Watch se convierte en la herramienta perfecta.

Por ilustrar con un par de ejemplos:

  • Salir a comprar con la lista de la compra descargada en el reloj. Poder tener las manos vacías e ir tachando lo que ya tienes con un golpe de dedo es de lo más cómodo que hay.
  • Cocinar. “Oye Siri, ponme una cuenta atrás de 8 minutos”. Con las manos sucias, sin apartar las manos del fuego: giras la muñeca, y cuando se enciende la pantalla, Siri está ahí para lo que te haga falta.

En general, he visto una buena utilidad en este tipo de tareas en las que, para que otras se hagan efectivas, hace falta poco más que pensarlas y decirlas en voz alta. Eso sí, Siri no es tan capaz como en la versión de iPhone y más veces de las que desearía me ha sugerido utilizar Handoff para enviar la responsabilidad al teléfono. Es algo en lo que tienen que trabajar si quieren que el reloj sea totalmente inteligente.

aw_shopping

Llevando una vida activa (o creyéndotelo).

Otra de las funcionalidades importantes del Apple Watch es la posibilidad de llevar un registro de tu actividad física diaria. Esto es, de tu salud, en parte.

La forma por defecto de hacerlo es a través de la app nativa de Actividad, que registra mediante tres círculos concéntricos tu movimiento (en calorías), el ejercicio realizado (en minutos) y el tiempo que has estado de pie (en horas). Para monitorizar estos datos solo tienes que llevar el reloj puesto, que vigila lo que haces constantemente —de ahí que sugiera que te levantes cada hora como he apuntado antes.

Pero el reloj es capaz de estudiar con más detalle tu actividad si le dices qué tipo de ejercicio estás haciendo, y eso se hace dentro de la app de Entreno (la ‘workout’ app en inglés).

La app de Entreno es bastante sencilla. Consta de una lista de actividades como correr, andar, ir en bici —y sus correspondientes versiones de interior—, remo o stepper. Desgraciadamente, no permite registrar otro tipo de actividades, solo algunas de carácter cardiovascular.

Menú de la App de entreno

Una vez elegido el tipo de actividad a realizar, se nos presenta una interfaz paginada —varias pantallas alienadas de izquierda a derecha—, en la cual elegimos qué tipo de objetivo nos queremos marcar, según el que hayamos elegido, como por ejemplo en el caso de que saliésemos a correr: calorías a gastar, tiempo, o distancia. También existe la opción de realizar ejercicio de forma libre, sin objetivos.

Una vez comience la actividad, podemos consultar en cualquier momento el porcentaje del objetivo cumplido, y otras mediciones en tiempo real como la frecuencia cardíaca, el ritmo, la distancia recorrida, las calorías gastadas o la duración.

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¿Aporta alguna ventaja respecto a aplicaciones como Runtastic, Runkeeper, Argus, etc? En primer lugar, no registra tanta información, no te permite crear rutas, no tiene retroaliementación por voz (vamos, que no oirás en los auriculares cómo vas), y en definitiva, es mucho más minimalista y sencilla porque vive únicamente dentro del reloj. Sin embargo, no requiere del teléfono para funcionar si no necesitas el GPS y sinceramente, es una gozada poder ver en cualquier momento cómo llevas el entrenamiento con solo levantar la muñeca. Evidentemente, de momento son ‘pros’ que podrían perfectamente implementar sus apps competidoras, incluso la posibilidad de leer en tiempo real —y en segundo plano— tu frecuencia cardíaca, disponible en watchOS 2.0, siempre y cuando la app se presente como software de entrenamiento a HealthKit.

Eso sí, contiene logros, que aunque no son necesarios, están bastante bien para motivarte.

 

¿Que si he usado esta funcionalidad sin el iPhone? No. ¿Por qué? Mi música está ahí, y no dispongo de auriculares inalámbricos —porque sí que es posible guardar una lista de reproducción en el reloj—, así que no lo he probado.

Noche

He comprobado, bastante sorprendido por cierto, que la batería del reloj aguanta hasta un mínimo del 40% todos los días. Esto quiere decir que con un uso normal -conseguí agotarla en los dos primeros días—, debería durarte dos días. No es mucho, pero no está nada mal atendiendo a dos realidades:

  • No utilizas el reloj mientras duermes (a no ser que te interese medir tu frec. cardíaca).
  • Tu iPhone también se está cargando, así que un aparato más no debe ser un problema.
  • En caso de necesitar el reloj en circunstancias especiales, tienes un uso normal y casi otro día de margen. Me parece complicado quedarse sin batería. Además, tienes un modo de ahorro de energía, con lo que te aseguras de que el menos dará la hora hasta el final del día.

Es de largo una de las críticas que más se le achacan al reloj, especialmente si lo comparamos con los de toda la vida, no solo con otros smartwatches. El Apple Watch realiza bastantes más funciones que dar la hora, y tiene una preciosa pantalla a color. Puede que peque un poco de fanático aquí, pero creo que es justo reseñarlo.

Otros aspectos que me han llamado la atención…

Si bien hay funciones más enfocadas a ciertos momentos del día, hay otras más comunes que podrían encajar tanto entre semana o como en tus días libres.

  • Recordatorios/eventos. Siri es bastante rápida tomando nota en watchOS (y según he comprobado últimamente, también en iOS). ¿Qué quiere decir esto? Que ni siquiera te pide confirmación muchas veces. Simplemente crea lo que cree que te ha entendido y se acabó. El problema que le veo es que si, me he equivocado yo, o Siri no me ha entendido, tengo un recordatorio que no me sirve para nada, ¡y que no puedo borrar! En cuanto le pides que lo elimine, te manda a hacer handoffs. “¿Cómo?”. A Siri le queda un largo camino para ser realmente usable.
  • Siri funciona en el mismo idioma con que lo estableciste en el teléfono. “Bueno, ¿y qué?”. Que si te interesa usar Siri en español en el reloj, lo tienes que poner en inglés en el iPhone. Para la gran mayoría de usuarios seguro que no es un problema, pero para los que tenemos todo en inglés, el Apple Watch, al no permitirnos cambiar el idioma del dictado, nos obliga a tener el español configurado solo para él. Cuando tienes medio sistema en un idioma y en otro, os aseguro que se vuelve frustrante. La única forma que tengo de saber si debo hablar en inglés o en español, es el botón de aceptar o cancelar que aparece localizado en pantalla. Preferiría poder hablar con mis contactos en español, y en inglés con mi ordenador, Apple.
  • El acceso remoto a la cámara del teléfono. El Apple Watch no solo te permite sacar fotos de forma remota desde el iPhone, ¡sino que te permite ver en tiempo real a través la cámara del mismo! Es super chulo.

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Mapas

La app de Mapas es genial. Es bastante completa para lo que esperaba encontrarme. Puedes ubicarte en el mapa, colocar chinchetas/pins donde quieras, leer información de sitios de interés, etc. Pero donde realmente está la madre del cordero es en poder establecer un destino —todo esto sin sacar el iPhone del bolsillo, por supuesto— y decirle que te guíe hasta él dándote indicaciones con ligeros toques en la muñeca. Eso sí, la forma en la que lo hace es un tanto… enigmática. No había visto hasta entonces una guía sobre cómo puñetas entender si tienes que girar a la izquierda, a la derecha, seguir ‘palante’…

Esto es lo que he descubierto hasta ahora con el uso. Donde dice ‘-‘ es un toque, en ‘_’ es ausencia de toque, para derecha, izquierda, y tirar todo recto.

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Ya me molestó saber en su día que, en parvulario, a las niñas las separan en aulas aparte para enseñarles todos los colores habidos y por haber, mientras que a los niños nos dejaban jugando con los LEGO en un cuarto aparte, ignorantes de nuestro destino y habilidades futuras.

Pues esta ya debe de ser la segunda vez que me pasa. ¿Dónde puñetas te enseñan esto? ¡Ah, sí! En la página 62 del manual de del AppleWatch.

Eso sí, siempre puedes levantar la muñeca y ver las indicaciones por ti mismo, pero entonces no te sientes como un PUTO, que es de lo que va la historia (para qué carajo te has comprado el reloj si no).

Los ‘watchfaces’

Lo primero, el Watchface de astronomía es crema.

Watchfaces de la mariposa, la fase del sol y la de astronomía

Solar, Movimiento y Astronomía

Dicho esto, simplemente comentar que hay ‘watchface’ semejantes a un reloj analógico, uno de ellos con funcionalidad de cronómetro incluida, uno analógico grande, otro con tres animaciones (mariposas, flores y medusas), el del ratón; y por último dos que me han parecido muy interesantes: el de astronomía, que te permite girar el globo terráqueo con sus zonas iluminadas, la luna, y contemplar el sistema solar en “tiempo real”; y otra que te muestra la posición del sol de forma muy elegante, aunque estos dos no son personalizables (solo muestran día y hora).

Es muy fácil cambiar la apariencia. Simplemente, tocas fuerte sobre el reloj y se muestra la galería de ‘watchfaces’ disponibles. Todos se personalizan deslizando la ‘digital crown’ (la rueda) y entre la información disponible, se encuentran cosas como la temperatura, la batería, un vistazo de la app Actividad, salida y puesta de sol, fase lunar, la próxima cita del calendario, cronómetro, temporizador y alarma.

Con la llegada de watchOS veremos crecer estos watchfaces (‘esferas’ en español de España y ‘carátulas’ en latinoamérica).

Qué echo de menos

  • Vigilar el consumo de la batería como lo hago en el iPhone. En ocasiones pega unos bajones muy sospechosos, que pueden estar relacionados con apps que, sin yo saberlo, están desgastando el tiempo de uso del reloj. Con un recurso tan importante como la batería, me gustaría tener más detalles sobre el uso de la misma.
  • Algunas características requieren explícitamente del reloj. Por ejemplo, Siri no es muy capaz a la hora de realizar acciones con eventos y recordatorios. Si quieres que borre uno, por ejemplo, te dice que utilices Handoff.
  • Una app de Recordatorios.
  • Las ‘glances’ (pantallas de resumen de cada app) no se actualizan en segundo plano y es necesario esperar a que carguen o refresquen, lo cual estropea un poco el sentido de las mismas.
No hay una app de Recordatorios

¿No hay una app de Recordatorios?

Así que…

¿vale o no la pena hacerse con uno de estos? El precio es quizá el mayor de los inconvenientes partiendo de que el más ‘barato’ cuesta más de 400€. Y si a eso le sumamos que debes ser un feliz poseedor de un iPhone 5 o superior para poder usarlo, se convierte en una apuesta arriesgada. Y en cuanto a esto último, hay mucha crítica respecto a que consume los datos directamente desde el reloj, como si fuera algo grave. A lo largo del día nadie se separa del teléfono mayor distancia de la que el Apple Watch es capaz de mantener con él. Quizá para hacer ejercicio, pero en el resto de casos, o lo tienes en el bolsillo o está tirado por algún rincón de tu casa: el Apple Watch no es en tanto un bebé mamando de teta, sino una garrapata, y tu teléfono su huésped.

El problema es que, a excepción de un par de cosas, su huésped ya lo hace casi todo él solito. Así que no, no va a ampliar tus capacidades. Simplemente, va a hacer que sean más rápidas y cómodas que antes.

En definitiva, es un dispositivo que tienes que querer amar; en caso contrario, te decepcionará. Si intentas sacarle todo lo que puede dar de sí lo acabarás adorando, y soñarás con las posibilidades que vendrán en el futuro. Si te lo compras porque crees que es moderno, o simplemente quieres demostrar algo al mundo con el mero hecho de que lo llevas, o crees que te servirá para medir tu actividad física, estarás tirando el dinero. Si no te emocionas solo con verlo en un estante, no es para ti.

No hay una excusa digna para comprarlo. De momento es un capricho y nada más. Eso sí, si te vas a dar un homenaje este año, que sea este.

 

Escrito por Miguel Hernández Jaso

Autor del blog. Desarrollador especializado en iOS.

Una respuesta a “Apple Watch ¿vale la pena?”

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